Óleo sobre lienzo. Para una grandísima amiga. Las dos sabemos lo que significa, y es mucho. Sólo tengo ésta foto, en su pared, que ella me manda.
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martes, 27 de septiembre de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
Bang
lunes, 24 de enero de 2011
Monet
Como Historiadora del Arte, una de mis últimas pasiones fue -y es- Monet. Y como a los maestros se les copia para aprender, he aquí mi pequeña copia de mis nenúfares favoritos. Sé que es una copia y que puede resultar menos interesante en cuanto a darme a conocer, pero es otro cuadro al que le tengo gran cariño. Algún día, cuando tenga casa propia, lo haré en grande-muy grande, como el auténtico. Y me regodearé día y noche en la infinita gama de mis colores favoritos, el azul y el verde.
miércoles, 19 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Pedro R.
lunes, 10 de enero de 2011
Amelia

Siento la ausencia, pero las vacaciones y las Navidades es lo que tienen...
Hoy traigo -¡por fin!- el retrato -al final el fondo quedó ligeramente distinto- de una de las personas más importantes de mi familia. Los abuelos ya tenían retrato, y también Pedro por encargo (ya lo subiré), pero no Amelia. Y eso no podía ser. No hablaré mucho de ella porque tiene derecho a la intimidad y porque no es muy amiga de alabanzas, pero para que se sepa, Amelia es LA TÍA: la hermana de la abuela, que está siempre disponible para todo, lo mismo para cuidar sobrinos que para hacer un pastel (nunca falta postre los sábados), y que igual te cose un botón que te hace un disfraz de Princesa Disney como regalo de Navidad. Gracias por todo, Amelia. Te mereces este pequeño homenaje.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Klee

Es uno de mis pintores favoritos, así que lo copio. Me gusta ese aire naïf de inocencia y sencillez que tienen sus dibujos y sus lienzos, porque llegan a mis fibras más sensibles: la infancia. En un mundo arrasado por las dos peores guerras de la historia, Klee creía que lo único que podía salvar a la Humanidad era la inocencia de los niños, el juego, la risa.
Sus personajes parecen salidos de cuentos, o de sueños, y a veces parecen de juguete: cubos como de construcciones, alambres, manivelas... se combinan con luces extrañas y fascinantes, y oscuros colores planos como suaves alfombras.
Éste cuadro, titulado "The Goldfish" o El Pez Dorado, es uno de mis preferidos. Mientras lo hacía disfruté tanto que lo volvería a repetir. He de decir que siento una clara adicción al Azul Prusia, que ya se manifiesta en algunas de mis obras (ver próximos post). Ese azul profundo, que recuerda a los abismos marinos o a los cielos nocturnos, esconde a los siete peces rojos de un rojo oscuro que huyen despavoridos ante la presencia de una extraña criatura. Quizá uno de esos peces luminosos de las profundidades, el Goldfish parece estar recorrido por un circuito eléctrico, que lo hace relumbrar como un chispazo en el fondo del mar.
El mío es una mala copia, y de nuevo la foto es horrible. Os recomiendo buscar el original. Saludos!
lunes, 8 de noviembre de 2010
Abstracciones
Como algunos ya sabéis, la profesora de Técnicas Pictóricas nos sugirió que el próximo cuadro que pintásemos, puesto que iba a ser sobre tabla, usase la técnica del collage o del ensamblage. Como somos todos alumnos de primero y hacemos lo que se nos manda, nos hemos lanzado todos a la abstracción y a pegar cosas en los bastidores como locos.
Yo tenía la idea de hacer algo totalmente abstracto, pero que diera idea de algo figurativo, y empecé a pensar en la oposición entre la tierra reseca y sus colores, y el bosque lleno de vida y su frondosidad, así que he titulado al resultado "El bosque" o "El desierto", según lo mires boca arriba o boca abajo, prefieras una parte u otra del cuadro.
En principio tendré que seguir trabajándolo cuando la profesora lo vea y me "sugiera" sus ideas, pero a mí me gusta cómo está ahora, y así os lo traigo.
lunes, 19 de julio de 2010
Cyrano
miércoles, 30 de junio de 2010
Los Abuelos...

El abuelo era blanco; conocía
dos cuevas y sabía seguir huellas de lobo.
La abuela era menuda y tibia como un nido:
jugábamos a pájaros con ella.
... Y, alrededor, los dos llevaban como
un contorno de campos y palomas:
cruzaban el umbral y parecía
que con ellos entraba el verano en la casa;
al contarnos los cuentos, en sus voces
oíamos molinos y cuervos alejándose
y hasta en las mismas ropas nos traían
un recuerdo fragante, un recuerdo lluvioso
del heno y la retama...
... Y el abuelo, qué manos de valiente,
qué venas, retorcidas como parras;
las ganas que me daban
de cumplir en un día sesenta y cuatro años
para tener dos manos como aquéllas...
Luego, la abuela, aquellas zapatillas
de nube que llevaba,
aquel ir y venir, como volando,
de la escoba al misal, de sus gallinas
a las sábanas frescas,
de la labor de lana a los geranios,
del pan a las mejillas de sus nietos...
que entonces, suavemente, quedábamos dormidos
creyendo que la abuela no se acostaba nunca.
(Miguel D'ors)
domingo, 27 de junio de 2010
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